Qué sed tenía Blas, que sed tenía,…

Hay una corriente filosófica que dice que no se sabe si fue primero el huevo o la gallina.

Mi corriente pensadora dice que no se si la gallina fue gallina por el huevo, o el huevo fue huevo por la gallina.

Al hilo de esta corriente, viene la historia de hoy jueves.

De todos los programas infantiles, el que más marcó nuestras infancias fue sin duda alguna, La Bola de Cristal.

Pero tengo una amiga, un poco más joven que yo, cuyo programa clave para el desarrollo como animal humano fue “Barrio Sésamo”.

He de decir, que a mí, La Bola de Cristal me encantaba y recuerdo lo que lloraba porque tenía que ir los sábados por la mañana a Catequesis. Aunque pensándolo bien, no se si lloraba porque no podía ver a la familia Monster o porque ninguna de mis hermanas quería llevarme hasta la Iglesia, que estaba a una media hora en prime time de la bola por no perdersela.

Igualmente, Espinete, me marcó. Recuerdo a Chema, el panadero, Don Pimpon con sus incontables aventuras “nunca tienen fin”, a Ana (soy Ana, los niños deste barrio quieren ya jugar con Ana), etc. Cómo no, Coco, Supercoco, el monstruo de las galletas, aquellos siameses (ya ves, enseñando siameses a los niños) que se pasaban todo el día discutiendo y por supuesto, los maestros, los inigualables, los mejores, los verdaderos maestros de toda una generación de adultos…. Epi y Blas.

Esta amiga, entre sus muchos recuerdos de Epi y Blas, siempre que nos vamos de fiesta y se entona un poco, vamos, cuando se emborracha, acaba contando aquello del “Qué sed tenía Blas, que sed tenía”.

No se si vosotros recordaréis esa escena (por que la hayáis visto o porque alguien os la haya contado).

El tema está que aparecen Epi y Blas en la cama (separadas). Y pienso yo, si no son hermanos, porque no lo son, porqué duermen juntos aunque en camas separadas?.

Total, que Epi, siempre tiene que ser el último que diga algo antes de dormirse definitivamente y eso, a Blas, le pone de un nervio que no veas. Supongo que porque Blas entiende, que la cama es para dormir. Es decir, a la cama se va a dormir (excepto cuando pillas cacho, jejeje) y eso implica que cuando uno se acuesta, lo único que se puede hacer, es cerrar los ojos y pensar interiormente en lo bueno o lo malo del día y en lo bueno o lo malo que habrá que hacer al día siguiente.

Pero Epi, es algo más romántico. Epi, quiere compartir esos últimos instantes antes de dormirse. Quiere hacer partícipe a Blas de lo bien que se lo ha pasado ese día junto a el. Que vio a una mariposilla aletear junto a la ventana y que tenía unos colores tan vivos y una riqueza de tonalidades (claro, Blas no aprecia bien los tonos por un simple y absurdo problema visual), que los pájaros del parque hoy estaban especialmente cantarines y qué curioso, había uno cantando el Requiem de Mozart y le hacían corro los demás pájaros….

En esta ocasión, Epi se acuesta e inmediatamente, le comenta a Blas que le ha entrado una sed tremenda. Blas se mosquea porque es imposible que a uno, le entre la sed justo en el momento en que se mete en la cama. Es decir, uno cuando se dispone a meterse a la cama, debería pensar – Seguramente que tendré sed. Mejor me tomo un vasito de agua antes de meterme en la cama. O mejor aún, me lo tomo y además me preparo otro por si acaso- pero Epi, no. Epi, olvida beberse el agua y olvida prepararse uno para previsionar su posible e hipocrática sed nocturna.

Así que ahí tenemos a Epi, del palo

– Blas, que sed que tengo

– Hmmmmm

– Blas,

– Hmmmmm?

– Blas, que sed que tengo

– Duerme, Epi

– Es que,

– Hmmmmm?

– Qué sed tengo, Blas

– Hmmmmm

– Me traes un vaso de agua, Blas?

– Hmmmmm!!!!!

– Venga por favor

– (Silencio)

– Qué sed tengo, Blas

– Blas, duermes?

– Blas?

En fin, la cosa transcurre así. El pobre de Blas, cae en la tentación de intentar explicarle a Epi que tiene que beber antes de acostarse. Será como la 1000 y 1 vez que le explique lo de beber antes de irse a la cama, pero Epi, sigue pensando en que tiene sed.

Al final, Blas, para poder conciliar el sueño, acaba trayéndole el vaso de agua. Supongo por que es incapaz de enfadarse/ decirle que no, para que sea Epi el ande descalzo por el suelo frío de la habitación.

– Qué sed tenía Blas, qué sed tenía…

Mi teoría final es que Blas está enamorado perdidamente de Epi, si no, no se explica que noche tras noche, le lleve los vasos de agua. Seguro que Epi tiene algo, que hace que Blas sea muy feliz.

Y al hilo de las primeras frases, yo no se si mi amiga tiene sed cuando entra en la cama por Epi o por que dice que la pasta de dientes le da sed, ya ves tú, pasta de dientes que da sed…

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