La añoranza

Quizás haya sido el calor o que resulta que nuestro inquilino marchó y fuimos a ver cómo había quedado nuestro pequeño nido de amor pero el caso es que hemos acabado el fin de semana haciendo cambios en la distribución del nuevo piso.
Al final, hemos vuelto a cohabitar en 20 metros cuadrados con la cama y la mesa.
El caso es que en la habitación hace tanto calor que al final movimos el colchón hasta el comedor porque allí las corrientes de aire son más benévolas que en otros sitios de la casa.
Después de comprobar que efectivamente allí se estaba más fresco, el domingo por la tarde decidimos intercambiar el sofá con la cama.
Y dicho y hecho.
Lo curioso fue que de repente nos miramos y nos dimos cuenta de que volvíamos a ver la tele desde la cama tal como nos habíamos pasado los últimos 3 años.
Lo siguiente será invertir en el aire acondicionado, pero… entre hacienda, los regalos de cumpleaños y de aniversario, dudo que nos llegue este año.

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