Esto no va bien

Si, es cierto. Esto no va bien y parece que nadie hace nada. Ni siquiera yo. Bueno yo sí he hecho algo. He huido. No en el sentido estricto de la palabra porque no estoy ahí por casualidades del destino pero ahora que estoy aquí me da esa sensación de huída.

Alguien se inventa una ley para favorecer que la urbanización de terrenos (léase desde hacer casas a preparar espacios para convivir) sea algo muy atractivo. Tanto que se empieza una espiral ascendente de comprar terrenos, construir, vender, presionar para que se vendan. Y como la avaricia es infinita, se pide prestado para comprar más terrenos o más grandes, construir más edificios o urbanizaciones enteras, vender más pisos para ganar más dinero y presionar para que el ciclo siga fluyendo al máximo.

Lo que está mal es que todos los actores de esta movida piensan en lo mismo (y entiendo que entendéis que generalizo). Los constructores quieren ganar más dinero haciendo casas y vendiéndolas. Los bancos quieren ganar más dinero prestando a constructores (lo que implica intereses) y prestando a compradores (lo que implica intereses). Los compradores tentados en muchos casos por los bancos que ofrecen préstamos baratos (barato ahora, luego ya veremos) y por los constructores (mira que pisazo, mejor que el que tienes y mejor que el de tu vecino) se embarcan en una compra que muchos de ellos no son capaces ni de entender realmente lo que te vende el banco ni lo que te vende el constructor y si lo puedes pagar ahora (luego ya veremos).

Quién gana con todo esto más que nadie? los gobiernos cortoplacistas como el nuestro (y pienso que el cortoplacismo es inherente a nuestro ADN).

Imaginad en pleno boom lo bien que iban las cosas. Poco paro ya que casi todos estaban trabajando o en construcción o en bancos. Y como los bancos querían más, no sólo te dejaban para el piso, también para un coche, una moto, un viaje soñado, para lo que quieras. Con lo que al final el dinero no sólo va a la construcción sino también a otras industrias lo que sustenta el modelo. Compras porque te presto y como eso genera dinero para otros estos a su vez compran porque tienen o porque también les presto avalado por lo que tienen o lo que ganan.

Ahora que las cosas no van bien porque nadie tiene dinero, es ahora cuando nos quejamos, pero ojo, no hacemos nada (otra característica muy nuestra). Como ha dicho recientemente un jugador de fútbol, Cuando se iba bien, se permitía todo. Cuando no va bien, no. Pues no está bien.

Obviamente después de tanto tiempo con el tema de la crisis no dejas de pensar que las cosas se podrían hacer de otra manera. Pero cada vez más a menudo llego a la conclusión de que no es así.

Si no se hubiera hecho esa ley, seguramente los índices de crecimiento de España y esos 15 años de bonanza que se han vivido probablemente no los habríamos vivido. Primero porque este país no está preparado para hacer otra cosa que no sean 3 ó 4 sectores muy definidos que arrastran al grueso de la economía (sigo generalizando). Y casi 3 de esos 4 dependen de factores internacionales en los que, sí, desengañaos, no pintamos nada en absoluto.

Arrastrada por estas facilidades y otras cosas más, las constructoras estaban repletas de empleados, los entidades públicas contrataban a gogo porque necesitaban mano de obra, los bancos llenos de vendedores más que gestores de dinero, las fábricas de coches y los funcionares casi a plena producción, las peluquerías llenas, los supermercados llenos, los grandes almacenes llenos, las librerías… las librerías no tanto.

Antiguamente esto sólo se veía descaradamente en el chantaje de los fabricantes de coches y otras compañías internacionales cuando amenazaban con cerrar e irse a Eslovaquia (por ejemplo). Enseguida se les prometían ayudas o incentivos a la compra de vehículos (como si nos hicieran falta más) con tal de que no se fueran porque claro, que se vaya Ford o Seat o Nissan de España supondría un descalabro en los niveles de empleo que no hay Gobierno (del color que queráis) que lo analice y planifique para evitarlo.

Por otro lado tenemos el empleo público. Todo el mundo siempre con la cantinela de que no hacen nada, que si están siempre almorzando… si no hicieran nada, el país directamente no iría. No es que se estrellaría con el iceberg, es que ni saldría del puerto. Ahora bien, en momentos de bonanza, le interesa al gobierno ser “eficiente” con el empleo público o fomentar la eficiencia? Si se fomentase la eficiencia se fomentaría el desempleo. Así de simple. Si el circuito está engrasado (el dinero fluye constante y bien) porqué no permitir que el trabajo que puede hacer 1 persona, no lo hagan 2 o más? porque esas 2 ó más, serían desempleados en caso de ser eficiente ya que en realidad, trabajo para todos no hay.

Pero las cosas no siempre van bien así que ahora, recogiendo el fruto de esa ineficiencia, ahora que el dinero no tapa esos agujeros, es entonces cuando algunos de los servicios que se dan a la población no son rentables y por tanto hay que o co-pagar o directamente privatizar. El otro día leí en un tuit algo así “Si la sanidad pública no es rentable, porqué las empresas privadas quieren invertir?”. La sanidad, la justicia, el transporte, la educación…

Si has llegado hasta aquí, enhorabuena. Siempre me riñen de que escribo demasiado. Pero no lo puedo evitar.

Después de mi experiencia laboral en una empresa, pensaba que trabajar por objetivos sería estupendo. Trabajar por objetivos implica medir resultados, implica tener claro qué se espera de tu trabajo, de tu tiempo y del valor añadido que aportas al circuito. Trabajar por objetivos impide que la gente se escaquee. En cualquier trabajo, en cualquier situación. Obviamente si te dedicas a montar piezas, construir paredes o cosas de este estilo es bastante fácil. En tus horas de trabajo estipuladas tienes que montar 200 sillas. Así que al final del día es bastante fácil hacer las cuentas. La semana que viene tienes que hacer un informe de situación en función del análisis que hagas de la competencia, de la industria auxiliar y otros actores vinculados al proceso de venta de nuestro servicio/ producto. A ver cómo se come esto…

Pero como decía arriba, cada vez pienso más que la eficiencia en España no es eficiente. Más si cabe ahora que con las nuevas tecnologías, no hace falta ni conductor de autobús (en Castellón tienen uno, pero va un tipo en la cabina para que no pase nada, sic). Ahora que con un ordenador y un programa adecuado, según el puesto de trabajo que sea, sobra gente. Ahora sí que hay que hacerlo todo por el cajero automático o por internet, porque así, es menos gente que necesito en la oficina. Alguna vez os habéis preguntado qué pasaría si todas las operaciones bancarias que hacéis sin un humano a la vista, más que vuestro propio reflejo en la pantalla de turno, volvierais a hacerlas en la caja de la entidad? directamente se colapsaría.

Hay esperanza? creo que cada vez se estimula más el “mientras yo esté bien…” y eso no es bueno. Y ya no hablo de repartir el trabajo entre los que hay (en plan un nuevo tipo de comunismo) pero es que alguien debería racionalizar esto o estamos abocados a tener períodos de precariedad alternados con períodos de bonanza durante el resto de nuestra vida. Aprenderemos de estos 20 años? pues modificando lo que decía Zanussi, el tiempo nos lo dirá.

Lo bueno de todo, es que probablemente ahora con esta “sociedad de la información” que nos envuelve, las cosas que están pasando (quiero creer) serán más fáciles de identificar y por lo tanto evitar.

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Croquetas de pollo con jamón

Como es mi primera receta que escribo antes me permitiré la libertad de explicar un poco los orígenes.

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Mis padres (ambos) son carniceros. Mi padre por 6ª generación y mi madre por 4ª. Aquí va una foto en la carnicería donde se conocieron 😉

Así que os podéis imaginar que en mi casa más que comer carne, le rendíamos culto. Y como imagino que muchos estarán pensando en chuletones y cosas así, mejor aclarar que el culto a la carne se resumía en que la carne siempre de primera calidad.

Por contra, el pescado no es que fuera algo habitual en mi casa por lo que aparte de merluza rebozada (fácil para niños, etc.) y algún pescado para freír, poco más.

En el caso de los padres de mi mujer siempre han tenido una cocina más equilibrada respecto al pescado/ carne, incluso casi diría que la parte de pescados gana.

Os cuento esto porque las recetas que ponga aquí tendrán que ver con estos modelos.

Para inaugurar esta primera receta nada mejor que las famosas Croquetas de Pollo y Jamón que hace mi madre y que por supuesto son las mejores croquetas del mundo y reto a un duelo para demostrarlo a cualquiera.

Ingredientes para unas 30 croquetas (dependerá del tamaño final)

  • 1 cebolla grande
  • Jamón serrano. Ideal si son virutas. Otra opción en lonchas.
  • Ajos
  • Carne de pollo picada 400 gr
  • Nuez moscada
  • Sal
  • Pimienta
  • Harina
  • Leche
  • 2 yemas de huevo para la masa
  • La clara del huevo para el empanado
  • Pan rallado
  • Básicos: aceite de oliva, sal.
  • 2 copas de vino (tinto o blanco a elegir).

Utensilios básicos

  • Sartén de unos 28 cm y si puede ser alta mejor, para hacer la masa de las croquetas.
  • Sartén pequeña tipo de las de freir un huevo.
  • Paletas para remover (a vuestro gusto)
  • Plato para apoyar los utensilios
  • Medidores para las cantidades de harina, etc. (en su defecto cucharas de postre y de sopa)

Preparar los ingredientes

Una de las cosas que he aprendido a la hora de cocinar una receta que no había hecho antes es el tener todos los ingredientes preparados. Cebollas cortadas, ajos pelados, tomates rallados, carnes, pescados, etc. todo listo para incorporar a la preparación. Según la maña que tengamos podremos encontrarnos que de repente la cebolla ya está lista y no tenemos a mano el siguiente paso por lo que se “rompe” el proceso (por ej. al quitar la cebolla del fuego para que no se queme y luego volverla a poner). Devil is in the details.

  • Cebolla: cortarla en trocitos pequeños. No vale rallarla porque se quedará hecha puré y estas croquetas no se merecen acabar rellenas de puré.
  • Jamón: si son virutas se pueden echar tal cual aunque habría que revisar que no sean demasiado grandes. Si son lonchas, se cortan trocitos pequeños para que queden como el tamaño de un grano de arroz o un poco más grandes. Si tenemos un taco de jamón habrá que tener maña con el cuchillo por lo que os recomiendo optar siempre por las 2 primeras soluciones.
  • Harina: usaremos unas 4 cucharadas soperas aunque como en el proceso habrá que vigilar la textura tal vez nos haga falta algo más para rectificar.
  • 1 vaso de leche.
  • Una cucharada de café de nuez moscada
  • 2 yemas de huevo (la clara la reservaremos para el rebozado posterior).

Procedimiento para la masa de las croquetas

Después de tener todos los ingredientes preparados es momento de mirar el plan y servirnos una copa de vino. Cocinar con una copa de vino es lo mejor que hay.

  • Ponemos en una sartén con aceite caliente la cebolla cortada para pocharla.
  • Cuando calculemos que estamos a mitad de pochar se incorpora el jamón (aquí disiento de mi madre pero hasta que no practique no podré decidir qué momento es el mejor para hacerlo).
  • Una vez pochada se echa la carne picada y vamos removiendo para que se haga uniformemente. Hay que mover y remover con ganas. Es bastante cansado y aburrido pero realizar este paso es más importante de lo que parece. Permite que la carne se haga uniformemente y que esté bien repartida en la sartén, de lo contrario acaban creándose pegotes de carne muy grandes que a la hora de comer la croqueta la desmerecen. Además permite que se fusione todo: la cebolla, el jamón y la carne.
  • Cuando la carne esté hecha se añade la harina removiendo bien de nuevo para que no se queme y para que se haga correctamente.
  • Una vez vemos que la harina está bien hecha vamos añadiendo la leche poco a poco para conseguir la bechamel. Novatos no os preocupéis, lo que es crítico en la bechamel es que la harina esté hecha ;). Vamos removiendo y añadiendo la leche cada vez que vemos que se ha espesado suficiente. Reservaos energía para este paso porque conforme la masa se va espesando cada vez cuesta más y más de mover.
  • Alternando con la leche habremos incorporado la nuez moscada.
  • Después de añadir la leche seguiremos removiendo hasta que coja consistencia. Aproximadamente podrían ser unos 5 minutos.
  • Apagamos el fuego e incorporamos las 2 yemas. En cuanto las añadamos hay que remover con energía porque sino el huevo se solidifica en vez de mezclarse.
  • Ponemos la masa en un recipiente adecuado y reservamos para que enfríe.

Preparar las croquetas para freír.

Recuerdo que cuando era más pequeño el momento de las croquetas me encantaba. No sólo porque están muy buenas sino porque todos teníamos un placer oculto en acercarnos a la cocina, abrir la despensa y con una cuchara robar un poco de masa en pleno proceso de enfriar. Y lo mejor, nunca recuerdo a mi madre reñirnos por ello.

Para hacer las croquetas es imprescindible que la masa esté fría. En mi opinión, la masa de un día para otro está mejor  así que una vez se ha enfriado y está a temperatura ambiente la ponemos en la nevera, tapada para que no le de aire.

Una vez tenemos ya la masa lista prepararemos 4 platos.

  • Uno para las claras.
  • Uno para el pan rallado.
  • Uno para la croqueta empanada.
  • Uno para las croquetas fritas (con papel de cocina o algo que sirva para escurrir aceite).

Y ahora toca el momento de preparar las croquetas.

  • Para hacer la croqueta en sí se pueden usar 2 cucharas soperas para calcular la cantidad. Yo prefiero el estilo de mi madre, coges un puñadico y le das la forma con las dos manos. La cantidad varía siempre así que al final, tener un plato de croquetas cada una de un tamaño le da un toque exótico y muy casero.
  • Con la croqueta formada se pasa por la clara, por el pan rallado y se reserva. Hasta que no cojáis el ritmo no os aconsejo combinarlo con el proceso de freír porque de repente tienes que sacarlas del fuego y llevas las manos pringadas y no sabes que hacer y se te queman… Así que lo mejor es prepararlas todas y luego freírlas.
  • Para freírlas, una sartén con abundante aceite. Lo ideal sería que el aceite cubra toda la croqueta pero a menos que tengas freidora la broma sale cara. Lo mejor, usar una sartén más pequeña para ir haciendo unas 4 ó 5 croquetas cada vez y tratar de que el aceite cubra al menos más de la mitad de la croqueta.
  • El aceite tiene que estar caliente. No seáis impacientes. Tenéis que vigilar bien que esté lo suficientemente caliente. El truco que yo hago es echar un poco del pan rallado para calibrar cuando burbujea. Si echáis la croqueta demasiado pronto sólo conseguiréis que el pan rallado absorba el aceite y se hace pesado de comer.
  • Por otro lado sed conscientes de que la croqueta sólo necesita que se dore por fuera. El interior ya está cocinado así que es suficiente si está caliente. Es fácil que se os queme si no tenéis cuidado con el aceite.
  • Cuando estén bien doradas las ponéis en el plato con el papel de cocina para que absorba el posible exceso de aceite que puedan tener.

Servir

Las croquetas las podéis servir de muy diferentes maneras. Puede ser en plan tapa o aperitivo antes de un plato principal o podéis convertirlas en el plato principal y acompañarlas de alguna salsa tipo mayonesa, tomate frito, ketchup, etc.

El salserío en mi casa no ha sido nunca bien recibido. Esto viene de la idea de mi madre respecto a cómo cocinar la carne ya que para ella debe estar algo cruda y sin ningún tipo de aditivos más allá de la sal que guste el comensal. Como ella decía, ponerle una salsa, por ejemplo de pimienta, a un buen bistec o entrecotte es estropear la carne.

A mí la mayonesa me encanta así que siempre he acompañado las croquetas con un poco de mayonesa y poco más. Otra opción es acompañarla de pisto.

Si las queréis como plato principal podéis acompañarlas con unas rodajas de tomate con aceite y sal (tampoco soy fan de las ensaladas a pesar de que en mi casa también es religión).

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Y ya está, a disfrutar!

Foto gratis de mi madre 😉

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